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Trump minimiza el #MeToo y arremete contra las mujeres que denuncian a sus abusadores

El jefe de gabinete John Kelly defendió a Rob Porter, exsecretario de la Casa Blanca, acusado de supuesta violencia física y verbal contra sus exesposas.

Los escándalos de violencia de género siguen manifestándose dentro del círculo cercano del presidente Donald Trump. El pasado 7 de febrero, Rob Porter, secretario de personal de la Casa Blanca, fue acusado de violencia física y verbal contra dos de sus exesposas. A pesar de calificar las acusaciones como falsas y escandalosas, Porter se vio obligado a dimitir de su cargo.

Ante dicha situación, Trump (también acusado de misoginia y acoso sexual durante su campaña presidencial, en el 2016) develó su postura en defensa de Porter, minimizando las acusaciones de las víctimas y de paso, cuestionó al movimiento #MeToo, que se ha encargado de destapar la cloaca de acoso y violencia sexual contra las mujeres en distintos niveles de la vida pública estadounidense.

«Porter hizo un gran trabajo en la Casa Blanca, esperemos que el futuro de su carrera profesional siga igual de impecable, independientemente de las acusaciones en su contra», declaró Trump, quien dudó de la veracidad de las denuncias, metiendo más leña al fuego.

Trump también afirmó que no debería haber ningún reconocimiento para la valentía de las dos exesposas de Porter pues ni las pruebas ni las descripciones hechas por ambas mujeres de las violencias que sufrieron ambas mujeres a la prensa, convencen al presidente sobre la presunta culpa de Porter: «La inocencia de Porter es rotunda», sentenció.

Tampoco altos funcionarios y miembros el gabinete de Trump, como el Jefe de Gabinete de la Casa Blanca, John Kelly, han reconocido la culpa de Porter. «Él (Porter) es un hombre de integridad verdadera. No hay lugar en una sociedad para maltratos a las mujeres», declaró Kelly la semana pasada contradiciendo un poco su postura en defensa a Porter.

“Victimización” de los acosadores

Durante el fin de semana pasado Trump avivó más la polémica con respecto al acoso sexual en EUA tras una declaración que escribió en su cuenta Twitter, donde argumentó que las vidas de personas y familias están siendo destruidas por simples acusaciones sin sustento. «Algunas son ciertas o falsas, otras son viejas o nuevas. Pero no hay recuperación para alguien que haya sido falsamente acusado», escribió.

También desveló su preocupación por la situación profesional de los acusados, ya que después de los escándalos es prácticamente un hecho que no volverán a encontrar trabajo.

Ante esta postura defensiva, la administración Trump fue cuestionada por la opinión pública, específicamente, con respecto a si el gobierno ha estado encubriendo a maltratadores y acosadores o no. En respuesta Don McGahn, jefe legal de la Casa Blanca, dijo que las denuncias de las dos exesposas son falsas.

Respuesta feminista

Emily Martin, vicepresidenta del Centro Legal Nacional para la Mujer, dijo a la AP que los afectados en este tipo de acusaciones reaccionan muy a la defensiva asumiendo que la mujer miente constantemente para justificar el irrelevante argumento de que un hombre se comporte como una mujer.

«Así ha reaccionado Trump en su corta administración a todas las acusaciones de acoso en su contra» dijo Martin al añadir a las 19 mujeres que han señalado al presidente al respecto en los últimos 20 años. Estas destacaron más durante su campaña electoral en 2016 después de un video de 2005 donde Trump habla con comentarios misóginos sobre las mujeres.

En medio del auge del movimiento #MeToo, gran parte de la bancada demócrata pidió a la comisión de justicia del Congreso investigar al presidente Trump y a su protegido, el candidato republicano por senador al estado de Alabama, Roy Moore, acusado de pederastia en años anteriores. Ante dicha situación un demócrata ganó un escaño que permaneció en manos de los republicanos durante casi 30 años.

Una realidad es que desde la llegada Trump a la presidencia, la destapadera de acoso en instituciones tanto deportivas, como políticas y de espectáculo han develado la red de complicidad e impunidad en contra de las miles de víctimas que incluso lograron encerrar a acosadores seriales como Larry Nassar, el médico del equipo de atletismo olímpico estadounidense que durante años abusó de cientos de niñas y mujeres con impunidad. Detrás de él han rodado las cabezas de complicidad de todo el consejo de atletismo estadounidense y de las autoridades universitarias de Michigan, donde ejercía Nassar.

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