• Lunes, 22 Enero 2018
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Brasileñas logran que Spotify retire canción que normaliza la violación

La canción "Surubinha de Leve", de MC Diguinho fue retirada de la plataforma después de las críticas a su letra que literalmente decía: "pégale a la bebida, dale a la chica y abandónala en la calle"

La viralización en Spotify de la canción Surubinha de Leve, del cantante brasileño MC Diguinho, metió el dedo en una de las llagas más hondas y dolorosas de Latinoamérica: la normalización de la violencia hacia las mujeres. No es gratuito si la canción literalmente habla de alterar el alcohol, dárselo a una chica y luego dejarla en la calle.

Por lo pronto, las críticas en redes sociales y las quejas de los usuarios de Spotify lograron que se quitara la canción de la playlist “Brazil Viral 50”, y mientras se redactaban estas líneas, también YouTube puso algunos bloqueos en México por derechos de autor.

Pero más allá de la discusión que de entrada muchos considerarán una exageración, un acto de intolerancia o en contra de la “libertad de expresión” del artista, vale la pena poner en contexto varios aspectos de lo que implica normalizar (que no es lo mismo que promover) la letra explícita de esta canción.

Primero, Brasil, de donde es originario MC Diguinho, no es distinto del panorama latinoamericano de violencia contra las mujeres y mantiene el quinto lugar de 13 asesinatos femeninos diarios, siendo las brasileñas negras las más afectadas, pues de 2006 a la fecha el 54 por ciento del total de los homicidios pertenece a esa población. El dato duro lo provee el Mapa de Violencia, un trabajo de investigación desarrollado por el investigador Jacobo Waiselfisz, quien desde 1998 divulgó 27 estudios sobre violencia y género.

Aunque pareciera que Brasil dejó atrás las trabas de género, pues "hasta los gobernó una mujer" (Dilma Rousseff), eso no implica mucho avance en la construcción de políticas públicas o plataformas sociales que ayuden a cambiar el papel social y doméstico de las mujeres. Para muestra está que Brasil, como en muchos países del resto del mundo, también celebra el Día Internacional de la Lucha de las Mujeres como un día de alabanza a la matriz, sin mayor impacto.

Lo reafirman los datos de la Organización Mundial de la Salud que dicen que hasta mediados del 2017, cada siete minutos una mujer puso una denuncia por maltrato; el 55.3 por ciento de los crímenes de mujeres ocurre en el espacio doméstico y el 50.3 por ciento de las muertes violentas de mujeres son efectuadas por miembros de la familia, generalmente hombres.

La imagen mental que deja una canción como esta, da dimensión a los números que de por sí son graves, pero que leerlos al aire sin entender desde el acceso de las mujeres a la salud sexual y reproductiva hasta su participación en el espacio público es un riesgo que hace de las posiciones morales un arma fácil de empuñar sin consecuencias. Pero, ¿para qué sirve exponer aquí la realidad social para las mujeres del país de donde nacieron las estrofas de una canción?

Mucho se opina sobre las cualidades de libre interpretación, y formativas de ciertos productos culturales como el cine, la televisión y la música. Incluso en muchos casos el debate se desvía de temas importantes como el clasismo, el sexismo o el racismo en obras de impacto masivo y/o mediático por considerar al arte como un ente intocable y bueno en sí mismo.

Y el desvío de atención no es todo, generalmente viene con desdén de censura toda aquella crítica que subraya o construye una visión alterna que contrasta la realidad con la ficción, asegurando que el arte debe separarse de toda suposición de verdad.

Así, más allá de figuras retóricas intrínsecas al discurso original de las piezas, se cuestiona la legitimidad de discernir o de ofenderse con una película, cuadro o canción como es el caso de la de Diguinho, cuya lírica es explícita y se inserta en un contexto bastante desafortunado de violencias de todos los tamaños.

La imagen mental que deja una canción como esta, da dimensión a los números que de por sí son graves, pero que leerlos al aire sin entender desde el acceso de las mujeres a la salud sexual y reproductiva hasta su participación en el espacio público es un riesgo que hace de las posiciones morales un arma fácil de empuñar sin consecuencias. Pero, ¿para qué sirve exponer aquí la realidad social para las mujeres del país de donde nacieron las estrofas de una canción?

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