• Viernes, 19 Octubre 2018
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Descubre cómo puedes ayudar a tu bebé con la congestión nasal

La congestión nasal es un problema tan frecuente como molesto en los más pequeños. Noches mal dormidas, incomodidad y mucha mucosidad son solo algunas de las consecuencias de esto. Veamos en esta ocasión cómo ayudar a tu pequeño con la congestión nasal.

Mantén su cabeza elevada

Si notas que al pequeño le cuesta respirar y, por ende, descansar bien, una buena idea es hacerlo dormir con la cabeza elevada, sumando un almohadón o frazada doblada debajo del colchón. De este modo, le estarás ayudando a mantener despejadas las vías aéreas.

Nebulización

Si tienes un nebulizador, podrás recurrir a él, pero si no tienes, no te preocupes, podrás hacerle vapor abriendo la llave de agua caliente en la regadera y sentándote con tu bebé a aspirarlo. Lo puedes repetir varias veces al día. Y solo evita las corrientes de aire al salir.

Solución salina

Una de las mejores formas naturales de ayudar a tu bebé es con solución salina. La compras sin receta y la colocas en las fosas nasales del pequeño con ayuda de una jeringuilla de goma o con el aspersor del envase, en caso de tenerlo. Para ello, deberás recostar al bebé sobre su espalda y aplicar dos o tres gotas en cada orificio nasal o hacer una descarga, según lo indicado por el pediatra o por el fabricante del producto.

Hidratación

Mantener hidratado al bebé le ayudará a eliminar la flema y a reponerse más rápidamente. Si el pequeño se resiste a tomar el pecho o al biberón, entonces puedes aplicarle las gotas de solución salina previo a ofrecerle el alimento.

Humidificador

El aire seco puede empeorar la situación, así que cualquier humidificador será de ayuda para aliviar los síntomas de la congestión nasal. Si no tienes uno, quizás sea un buen momento para adquirirlo.

Aspiradores nasales

Pueden usarse con o sin solución salina y es la mejor opción para los padres que no se animan a poner nada en las fosas nasales de su bebé.

Si la congestión nasal se prolonga por más de diez días o está acompañada de tos y fiebre alta, entonces será necesario ir a una consulta con el pediatra para hacer un diagnóstico certero y evitar cualquier otra complicación más grave.

¡A cuidar de tu pequeño/a!

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